sábado, 16 de julio de 2016

Circulando ego


Esto es una prueba y no sólo de la aplicación (que no funcionó, por cierto) sino del poder liderar con mi propio trabajo. Demasiadas satisfacciones emocionales, reconocimiento y buenos momentos. Estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, con las personas precisas para que sucedan las cosas. 

Cuando él climax, compré una caja del tamaño de mi ego. A pesar de tener la certeza de que no cabría en mi coche, la destapé. Hice toda maniobra para meterla ayudada por un par de asistentes de la tienda que tan alto aprecio artístico tiene en mis recuerdos cuando mi primer trabajo con Gabriel F.

En el camino a casa, con la obra por maltratarse en esa enorme caja que metí casi doblada en mi coche, empecé a regañarme y a recordar una frase litigante de instrucción y lección constante... M: "Bueno, la impresión así ya no se ve tan grande." F: "¿Lo dice Marina o el ego de Marina?"... y así con la caja carísima que compré.

La caja gigante como mi ego no sirve para guardar ni transportar la obra porque le queda muy grande. Se convirtió en un gran estorbo en medio de mi sala que no tiene cabida en mi casa. Estoy pensando en qué hacer con esa pinche caja. 

Después de haber ido por las primeras impresiones que vendí (a mi hermana con un descuentote y otras dos regaladas sin ganancia alguna), me di cuenta que esa caja le pertenecía a G. El si tendría cómo usarla! Tiene mucha obra de ese tamaño que ha trabajado durante mucho tiempo, tiene el espacio, tiene la capacidad de bien usar un portafolio tan caro.

Al final, para mi obra terminé haciendo una caja de cartón remachado con cinta gafer gris que no es la más adecuada pero que en definitiva ha sido la más práctica para el movimiento de la obra hasta hoy.

He disfrutado todo el proceso a pesar de "mi gran caja" que espero pueda controlar para seguir desmenuzando el sentimiento de felicidad que me causa la realización de una imagen.